domingo, 20 de mayo de 2012

“El muralismo latinoamericano en el posmodernismo Aproximación y continuación de reflexiones.


El muralismo latinoamericano en el posmodernismo
Aproximación y continuación de reflexiones.                                                                                                                                          
Abordar el muralismo en las últimas décadas, se hace necesario dilucidar algunos aspectos más notables que refleja éste sistema socio, económica y política en el orden de la vida; y cómo afecta o incide en el desarrollo y procesos de las economías socio culturales de nuestros grupos sociales y sociedades.
No hay duda que el posmodernismo, aparece como continuidad del sistema capitalista, con una renovada política económica apoyada con una tecnología de punta mediática y una cultura globalizante. Los países con mayor potencia económica son quienes dictan los planteamientos y normas a seguir a través de sus estrategias, instrumentos y los medios de información masiva que, son los que mantiene desinformadas a las sociedades o informados según sus conveniencias políticas y económicas.
            La caída del bloque socialista, el muro de Berlín, el fracaso de las revoluciones de América Latina, fueron hitos que incidieron en la desplome y  el desvanecimiento de las utopías, de la lucha por conquistar las soberanías y los propios procesos de desarrollo de cada pueblo que están en el cordón hemisférico.
Sin embargo las contradicciones siguen siendo las mismas y más graves, los problemas sociales, económicos y el tema de los Derechos Humanos siguen teniendo su grandes atropellos y abusos,  entre ellos: el desempleo, la salud, lo ecológico, la equidad, la justicia, la recuperación de los espacios y soberanías étnicas, la tierra, la igualdad de género, la trata de personas, la violencia intrafamiliar, el trabajo forzado de la niñez, la violencia juvenil e intrafamiliar, la migración masiva. También están: las minas de cielo abierto, el analfabetismo, el agua, la falta de seguridad, la libertad de expresión, la drogadicción y el alcoholismo, el tráfico de armas y de drogas, la discriminación, la impunidad, la corrupción, el racismo, la pobrezas extrema, etc., son los males de siempre.
Esto desde luego, afecta más la manera de concebir, sentir, hacer la cultura y las relaciones humanas, impactando la manera de crear y producir arte.
En esta vía de avatares, el muralismo como fenómeno cultural y expresión popular, está definitivamente en este marco de relaciones, sus hacedores inmersos, son afectados en la cosmovisión creadora. Pero, frente a esto y como respuesta, el muralismo y sus artistas, se han expandido aun mas en todo el continente, como una respuesta pública, replanteándose su expresión plástica, su modalidad, su dinámica, su incorporación a la sociedad como militancia  artística, política y estética a favor de las comunidades rurales, campesinas y urbanas, barrios, grupos étnicos, sindicatos, entre otros.
El accionar tiene el ingrediente de ser más colectivo, más comunitario, y germina a partir de las propias necesidades de los actores y creadores, es un instrumento de comunicación didáctica, de mostrar y enseñar los valores de la vida, la historia, de los temas problemas; o bien, para la recreación de la vida cotidiana, simbolizar o representar los ritos, mitos, el folclor, las reivindicaciones, los anhelos del presente y del futuro. En esa diversidad de temas, la expresión con el signo plástico es una manifestación del arte popular, se hace más puntual, más regional, más específico según las necesidades de expresar las temáticas, que están intrínsecamente en sus propias realidades.
Los muralistas como parte del tejido social, tienen un compromiso con el ser humano del presente y con su historia, parten de esta noción, acuñando y fortaleciendo su responsabilidad y compromiso social con una ética y estética solida, para producir un arte en la vía pública. Es así que, individual y colectivamente se labora y se intervienen los espacios públicos como una ventana leal donde se rubrica la expresión de un sector o conglomerado social.
El proceso de producción está ligado a sitios y grupos humanos, los diseños, selección y preparación de las paredes, hasta llegar a la creación, son tratados de manera colectiva, es así que, la iconografía, composición y resolución plástica es tratada desde las más virtuosas hasta las más ingenuas o “naif”. Se reflejan los temas más sentidos y sensibles de su entorno, posibilitando una toma de conciencias social y cultural, además, de un enriquecimiento generoso que tiene el ser humano de pensar y reflexionar sobre los profundos cambios necesarios en su realidad concreta.
De allí, la noción de la territorialidad, de pertenencia, empoderamiento e identidad de la temática y del objeto como producto estético. Una valoración importante que permite a la comunidad, la re significación, valoración del proceso de trabajo, de la producción y consumo estético, del objeto como hecho artístico, y  el reconocimiento de la labor del artista, lo que consecuentemente se traduce en el componente retroalimentarío, social y humano.
En esta dinámica, hay muchos creadores que además de hacer su obra personal, acompañan dichas gestas, puedo citar a: Marcelo Carpita, Gerardo Cianciolo, Fernando Calzoni, Julia Kuzzysyn  y Kike Yorg, (Argentina), Rubén Arúe y Diana Sckhafety (Paraguay), Lorgio Vaca (Bolivia), Gustavo Chávez Pavón (México), Leonel Cerrato y Rafael Tellez Lazo (Nicaragua), Ender Cepeda (Venezuela), Juan Moreira y Alicia Leal (Cuba), Mono González (Chile), Álvaro Sermeño (El Salvador) y este servidor, para mencionar algunos.
Asimismo, un fenómeno artístico-cultural interesante e importante que surge desde la década de los cincuenta, son los grupos de artistas producto de los movimientos políticos; nacen colectivos, brigadas o grupos de muralismo o arte público, que se aglutinan a partir de intereses, voluntades, marcos estéticos, teóricos, ideológicos y conciencias sociales afines o comunes.
Así, en éste proceso está La Brigada Ramona Parra, BPR., de Chile, uno de los colectivos más antiguos que se ha mantenido desarrollando hasta le fecha una amplia trayectoria, experiencia y producción. La BPR., desde luego que se alimenta de su historia, de su realidad y del  muralismo mexicano, nace en  acompañando la elección presidencial del Dr. Salvador Allende; hasta la fecha continua trabajando en todo Chile y fuera de éste, acompañando los procesos reivindicativos de sindicatos, escuelas, de los pueblos originarios, la recuperación de las fábricas, de la tierra, etc.
Es importante subrayar que la “Brigada Ramona Parra”, marca una iconografía, un estilo muy particular y muy propio. Sus imágenes fileteadas o modeladas con líneas oscuras o negras, le dan la fortaleza  de monumentalidad  y armonía al color, a la iconografía y a la composición barroca, notándose una fiel aprehensión de iconos propios de su cultura, de su territorialidad, identidad, y el rescate de la memoria histórica. Destacar a uno de sus fundadores, llamado popular y cariñosamente “Chin  Chin”, con más de 80 años que continua avivando, siendo ejemplo vivo del compromiso estético público, aun a su edad sigue  subiéndose los andamios juntos al colectivo de jóvenes muralistas.
De esta herencia chilena, surgen artistas como el ex miembro de la BPR.,  el Mono González y colectivos como “Paredes pintan”, “Los Oberoles cantan” y otros.
En Argentina, retomando la experiencia de grupos pasados como es el caso del “Grupo Espartaco” (1959) con Ricardo Carpani, el “Grupo Greda” (1970) con Rodolfo Campodónico, Omar Braquetti, Victor Grillo, Hugo Córdova, Néstor Berrillas y González Carone; “Grupo la Peña”, con Juan Carlos Castagnino, Ítalo Grassi y otros.
De esta herencia surgieron en la décadas de los 80 y  90, cito algunos como: “MUROSUR”, con Marcelo Carpita y Gerardo Cianciolo, “Arte Ahora”,  con Juan Carlos Soto, Fernando Calzoni, José Kura y otros. “El Colectivo Político Ricardo Carpani”, “El grupo Gambartes”, “Paredón y Después”, “Grupo Escombros” y el “Taller de Arte Jaguar Azul” (1998) constituido por Fernando Calzoni, Julia Kuzzysyn, Kike Yorg, Isaías Mata y otros creadores de distintos géneros de las artes.
Importante es señalar y reconocer que el Taller de Arte Jaguar Azul, se quedaron laborando Fernando Calzoni y Julia Kuzzysyn, una dupla muy importante, creativa, propositiva y muy laboriosa. Han realizado grandes iniciativas y esfuerzos de Encuentros de Arte Público en Corrientes, Argentina, además de crear una escuela del esgrafiado que ha irradiado a toda la Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, México y otros países.
En Bolivia, en 1950, surge el “Grupo Anteo”, con los maestros muralistas Walter Solón Romero Miguel Alandia Pantoja, y Lorgio Vaca (que aún continua produciendo murales), escritores, poetas, músicos, fotógrafos e intelectuales. De ese nacimiento del muralismo boliviano. Surge hereditariamente, en esta última década “Red Apacheta” y el más reciente “Arterias Urbanas”.
También está ”La Brigada Martha Machado” de Cuba y en Paraguay, recientemente, el grupo “YVYTU”.
En El Salvador, en la década de los 90, surge de la Asociación de Trabajadores del Arte y la Cultura ASTAC (1983) “El colectivo de muralismo ASTAC”. Con Álvaro Sermeño, Òscar Vázquez, Mario Mata, Miguel Hernández e Isaías Mata, creando murales comunitarios en distintas comunidades rurales y marginales en el país.
Por otro lado, el arte público en América Latina ha tenido grandes representantes y una producción abundante e importante en las últimas tres décadas. Son referentes fuertes y significativos países como: México, Cuba, Nicaragua, Argentina y Chile, donde se han realizado varios encuentros de  muralismo o arte público, así como un enorme despliegue de intervenciones y producciones en espacios públicos, donde se discute y se reflexiona el arte público en la actualidad.
Desde la trilogía muralística con David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco, y luego con el pos muralismo, desde entonces hasta el presente, ha tenido un impacto estético en todo Latinoamérica, Los Estado Unidos Canadá y en Europa.
No puedo omitir, que en Los Estados Unidos y Canadá, la presencia de artistas latinos, los mexicoamericanos y los oriundos, producen obra de intervención pública con temas afines y muy propios de sus realidades y comunidades. Expresan sus raíces identitarias, tales como: la migración, la solidaridad, la historia, la agricultura, el trabajo, o bien temas de la vida cotidiana o hibrida, la herencia mexicana, lo religioso, la nostalgia e iconos de la revolución mexicana o de sus propios países de origen. Mencionar algunos exponentes como: Juana Alicia Montoya, Miranda Bergam, Susan Cervantes, Michael Ríos, Judy Baca, Raúl González, Jesús Campusano y este servidor, entre tantos.
A manera de conclusión, considero ésta pequeña charla es un intento de aproximación al muralismo Latinoamericano en el posmodernismo. Es un esfuerzo de interpretar y valorar los componentes, y la fuerte dinámica que se viene produciendo en las tres últimas décadas en nuestros países  latinoamericanos. Su interés, sus necesidades, la importancia que tiene en la sociedad.
Creo que, todo sistema político, económico, tiene sus contradicciones y el arte público es una expresión de las contradicciones y de consecuencias; surge precisamente de la necesidad de ser un grito, un verbo, una expresión activa y viva desde la individualidad y nacida colectivamente en el seno de la biodiversidad de comunidades, donde se transpiran los anhelos y las problemáticas comunes, la necesidades y aspiraciones de un cambio por conquistar nuevas conciencias utópicas.
También, señalar que hacer muralismo,  no es un mero ejercicio plástico, no es llevar o es el simple el traslado de una obra de caballete a una pared, es crear composiciones monumentales en edificios públicos con una iconografía comprometida con el ser social  y de la situación socio política, puede ser poli argumental, es otredad, no es el yo individual, es colectivo, plantea las  contradicciones de la naturaleza humana y la búsqueda de la esencia del ser social e histórico, y éste como centro y eje de los procesos de desarrollo socio –cultural. Es imperativamente la necesidad de interpretar y plasmar lo regional a lo universal, es una manera de reflexionar plástica y monumentalmente sobre la realidad y la historia del presente con un futuro prospectivo, esto se resume en una práctica estética y política.
Finalmente, el arte público como expresión muralística constituye -más allá de las grandes contradicciones del sistema y de las adversidades que este impone-, ser un diálogo abierto, franco y ético entre artistas – comunidad o sociedad, es recrear simbólica y representacionalmente las realidades, historias y anhelos de las comunidades y pueblos, para abonar a construir un mundo más solidario, más justo en armonía con todos los seres humanos y con el mundo.
Isaías Mata
Artista Visual-Muralista
17 de mayo de 2012

lunes, 2 de abril de 2012

Los gestos


VERBO PATRIA  Políptico, acrílico sobre tela, 1.80x 1.20 metros

"Mata no puede dejar inmovilizado en su interior el compromiso que le ocasiona la cruenta verdad que desde pequeño conoce de su entorno. Pero tampoco puede renunciar a sus sueños llenos de estética y belleza humana, de amor y Fe en el hombre. Por ello cuando se proyecta sobre sus lienzos, sobre sus muros o sobre sus hojas, desborda y deja fluir todos esos personajes que le atormentan y le motivan en su andar cotidiano. Personajes membrudos y pesados, como mismo son sus tormentos; que conmueven y estremecen porque denotan la desesperada y complicada vida de la masa humana oxidada a la que pertenecen.
Ante dicha mutación el artista Isaías procura centrar sus creaciones en un tema cardinal: el desgarramiento. Sobre ese sujeto vuelve una y otra vez a voltear sus narraciones, dibujando la ebullición social y el clima de la angustia generada por la violencia y las contradicciones. Su trabajo profundamente humanista, y axiomáticamente expresionista, refleja esos signos de vida perdidos que resiste la humanidad, traduciéndolos en extremidades, rostros y cuerpos desformes, lánguidos y sufridos.
Su valor perecedero se produce entonces, porque en contrapunteo con la pobreza espiritual que lamentablemente habita en nuestro tiempo, su obra se alza como un grito que clama justicia, derecho a la vida y al amor".
Lic. Angelina Rebeca Alfonso Fernández 
Historiadora de Arte


 
Gestos
La condición humana es infinitamente reveladora en las expresiones en contra y, contrariamente, a favor de la defensa y protección de la vida; aparece el gesto, desde el más elemental y sensible instinto, hasta el más complicado y objetivado pensamiento que el ser humano transfiere como signo comunicacional. En ese amplio tránsito circunstancial de la vida con sus distintos puntos cardinales de una realidad habitualmente visible o  aparente, aflora este valor como parte intrínseca de la condición históricamente innata del ser vinculándose a su entorno.
El Gesto, un signo que  se inserta y vive en la cotidianidad como razón, artificio, imaginación, símbolo de moralidad y libertad, como expresión de lucha, de descontento, contradicción, amor y solidaridad; toma vida espontáneamente o deliberadamente en lo individual o religado a un cuerpo social que, consecuentemente, es capaz de ser transformador y propiciar una huella en la memoria.
En el escenario del drama humano, a veces inverosímil, el gesto frente al caos toma un cuerpo y espíritu como gesto de voluntad vital del ser y hacer, a favor de la existencia y subsistencia, es otredad en esencia, que surge y fluye como halito  primitivo irrumpiendo las fronteras de la racionalidad y de las contradicciones en los avatares de la existencia. Es en este laberinto de circunstancias en la tragedia, que la solidaridad emerge revestida y desgarrada en corazones y manos como la totalidad de un  hecho abierto de solidaridad, con su otro yo, es la pugna donde se debate la aflicción, la desesperanza, la agonía, el sufrimiento frente a la fé, la esperanza y el amor a la vida.
La solidaridad cobra el cuerpo de verbo con altura de las más grandes, es compromiso humano necesario en el momento justo. De allí la necesidad de brindar un pequeño homenaje a ese gesto solidario del ser consigo mismo y
con su otredad, en esta pequeña muestra, no pretendo magnificarlo, mas la intención es reivindicar el ejercicio temático a la que no puedo evadir ni huir frente al caos, es más, lo asumo introyectándolo a  visibilizar la necesidad de construir un mundo solidario, y un  ofrendar simbólicamente a través de esta iconografía a  todos aquellos seres anónimos y heroicos que se desgarran cotidianamente o en el justo momento, ofrendado su fé y su fuerza en el rescate y preservación de la vida en tiempos de desaliento y agonía.
Felicito al Centro Cultural de la Embajada de México, por dedicarse a la promoción y difusión del arte y agradezco por concederme mostrar estas imágenes; a mi familia por permitirme que me dedique a este hermoso oficio
Isaías Mata


"El poder de la solidaridad", acrílico sobre tela. 1.20x 0.90 metros
 EL VALOR DE LOS GESTOS

Gestos es el nombre de la colección que hoy presenta a sus seguidores Isaías Mata. Es una palabra breve y aparentemente simple, pero muy sugerente, que permite resumir la esencia de décadas de trabajo en las artes visuales.

Gestos lleva en sí un mensaje trascendente con una carga emotiva extraordinaria que a partir de movimientos sutiles y a veces inconscientes realizados con alguna parte del cuerpo de sus protagonistas, delatan los estados de ánimo, sentimientos y sensaciones de lo que viven, aún cuando no sean necesariamente conscientes de lo que ocurre.

En cada una de sus obras, el artista logra atrapar y reflejar todo un sistema axiológico renovado y renovador. Comparte su propio debate interno sobre la condición humana con sensibilidad, pasión y convicción, de manera sencilla y luminosa, sin separarlo de su amor por la cultura originaria, mestiza, con acento latinoamericano, que luce con orgullo.

Sus colores y trazos firmes impactan a todos los que los disfrutan, independientemente de la latitud de donde provengan, por ser muestras auténticas y autóctonas de la esencia humana.

Por su trascendencia ética, la muestra evidencia el afán transformador del hombre,  a través de la noción del bien, que flota sobre las nobles causas, el deber sagrado y la solidaridad humana, valores universales que debemos preservar.

La solidaridad, refrendada por el artista como la vía fundamental para sobrevivir a las asperezas de la vida, nos convoca a crecer como humanos y nos conmueve por estar sostenida por el amor hacia todo lo que nos rodea en su amplia comprensión.

Otros valores también trascendentales se manifiestan en los dibujos y acrílicos desde un paralenguaje que juega con el significado expresivo, apelativo o comunicativo de los cuerpos y sus posiciones respecto a los elementos que comparten el espacio cargado de significados evocadores de una noción propia de dignidad humana y de una actitud cívica superior como anticipación del futuro.

Hoy quedamos invitados a reflexionar, a analizar, a ponernos en alerta, a compartir una nueva conciencia global sobre los significados de la vida humana y la mejor manera de actuar, porque cada cual, a su manera, intenta reconstruir un mundo de vida, paz, justicia y equidad en medio de la descomposición de su entorno; un desafío que puede parecer imposible, pero que si nos acercamos a las esencias, es absolutamente posible.

Dra. Magda Luisa Arias Rivera
Cónsul de la Embajada de Cuba en El Salvador
San Salvador, 14 de marzo del 2012


sábado, 3 de diciembre de 2011

¿ARTE PARA QUÉ Y PARA QUIEN?

El Muralismo, expresión alternativa para las identidades
Aproximación Estética y Antropológica
Isaías Mata.
Artista plástico —  Antropólogo
             
La modernidad es un concepto que surge en el Renacimiento como Ia era moderna, en contraste con Ia edad oscura del Medioevo, posteriormente, se fue consolidando en su concepción filosófica, se definía como proyecto de Ia ilustración, y asumió la idea del “progreso” como su paradigma fundamental. Nació en Europa en el siglo VI, de la integración del mundo clásico, pero superándolo a la vez; por ello, la idea de que el “progreso” Ileva implícita la noción de evolución, lo cual, nos conduce a la idea de que lo nuevo siempre es mejor y lo último mejor que lo primero.
Los conceptos de progreso y globalización se expresa por primera vez en Francia, en las postrimerías de 1769, y trató sobre pintura y escultura, luego influyó en los productores industriales y a la industria, dándose consecuentemente la Revolución Industrial. Su continuidad se dio hasta mediados del siglo XIX en donde se internacionalizó; ya en el siglo XX, la idea de progreso se trasladó a los Estados Unidos donde tomó más protagonismo y auge.
La idea del “progreso” fue implementada en Latinoamérica desde Ia Revolución Industrial, haciendo su presencia como táctica de expansión, mercado, control y dominación del tercer mundo, una distribución disímil que contribuyó profundamente a los cambios, y a una nueva identidad en toda Ia región Latinoamericana. Llevaba implícita la hegemonía del poder político y económico de los países europeos, sobre los países periféricos.
El modernismo aparece con más ímpetu en la mitad del siglo XX, con el nuevo concepto de posmodernidad, ya con nuevos instrumentos y más remozado, surge como contraste y continuación del modelo de modernidad, ideada en los términos de una nueva etapa histórica que viene a fortalecer Ia idea de fe y esperanza, el “progreso” y la uniformidad de los países periféricos, que en otros términos significa potenciar todos aquellos valores que coadyuvan a un mejor desarrollo del libre comercio internacional, la competencia y  el libre mercado a través de la tecno-industria, la tecno-ciencia y las comunicaciones; expandiendo así el capital internacional en los países en vías de desarrollo.
 Este proceso ha propiciado un anti desarrollo, una asimetría en las transformaciones económicas, sociales y de las identidades culturales de los países que no participan en las definiciones de las reglas del juego.
Desde su nacimiento la modernidad y la posmodernidad siempre se han manifestado y promovido a favor del desarrollo; su filosofía, que no es otra cosa que una política económica, so pretexto de beneficiar y universalizar las grandes bondades y beneficios del “progreso humano” a todos los países periféricos;  introduciendo cambios en las conciencias de las sociedades en búsqueda de valores a favor de la supuesta democracia y el pluralismo.
El postmodernismo es un proyectos político-económico con un discurso público retórico, constituyendo una forma de pensar, que implica invariablemente formas de conducirse, es una característica que se impone en este nuevo milenio, que podría clasificarse o entenderse como una nueva conciencia o identidad posmoderna.

EL ARTE EN LA POSMODERNIDAD.
En este milenio, Ia posmodernidad  como el fin de obtener “el progreso evolucionado”, que nos somete a entrar en el concierto de las relaciones mundiales con un carácter de “igualdad y competitividad”, lo cual es falso en nuestros países. Si Ia modernidad glorifica como valor esencial lo “Ultimo” y el “progreso” entonces: ¿Cómo podemos definir Ia posmodernidad en América Latina o en nuestro país? ¿Y cómo se encuentra el arte y Ia cultura en nuestras sociedades? ¿Y qué son ahora nuestras identidades culturales? ¿Arte para qué y para quién debemos producir?
Si a esto agregamos que la gran potencia económica sigue siendo Estados Unidos y su mundialización, aparece claramente  como una especie de norte americanización del mundo, imponiendo a otros países su modelo político, económico — socio, cultural, artístico, su propia visión del mundo y su lengua, intentando sustituir al otro —. Es así que, podemos entender que la mundialización es como una nueva norte-americanización del globo que aspira, por un lado, Ia hegemonía económica y, por el otro, a  Ia hegemonía política. Este hecho pone de manifiesto que Ia mundialización afecta Íntimamente la cuestión de la cultura y el arte, más que los siglos anteriores
Esto nos motiva a pensar sobre cómo está la conciencia y el pensamiento, y no hay duda que está fragmentado con un subjetivismo y hedonismo empoderado hacia el individualismo y consumismo, que marca y demarca nuevas estructuras conductuales y del pensamiento, como es el posicionamiento de nuevos patrones en el mundo de los lenguajes, tanto lingüísticos como de otras práctica socio culturales, y en ese fragor se encuentra el arte con su lenguaje simbólico,  nuevos paradigmas y patrones
Entonces, se ve claramente un panorama con “un nuevo orden mundial” donde nuestros países siguen siendo parte de ese gran cordón hemisférico, subalterno, sin tener Ia oportunidad de participar en Ia configuración de las reglas del juego político, económico, ni cultural, mucho menos en determinar e incidir con el arte. Un escenario donde se hegemonizan “modernamente las artes y las culturas” para que sea objeto de las supuestas bondades universales a favor de las identidades de nuestros pueblos; pero que en realidad, esto es falso, y tiene una fuerte influencia en la creación de nuevas pautas y patrones, del cómo hacer arte en el entramado del mundo cultural.
En rigor a ese gran marco, el arte y la cultura son parte activas en las relaciones. Entonces, se hace necesario aproximarse a tales conceptos: primero ¿qué es cultura? Para el antropólogo inglés Edward B.Taylor, Ia cultura es: “Ia totalidad compleja que incluye conocimientos, creencias, arte, ley, moral, costumbres y cualquier otra capacidad y hábitos adquiridos por el hombre en cuanto miembros de una sociedad”.
 Geertz (antropólogo inglés) Ia define como: “Acción simbólica pública. Sistema semiótico sujeto a Ia interpretación, no es física, pero tampoco está oculta, es pública por que la significación lo es. Consiste en estructuras de significación socialmente aceptadas”[1] y el Diccionario Marxista de Filosofía expresa lo siguiente: (del latín Cultura, cultivo, elaboración). Conjunto de todos los aspectos de Ia actividad transformadora del hombre y la sociedad, así como de los resultados de esta actividad. 
Y la UNESCO: "La cultura… puede considerarse…como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias."
Como se puede apreciar, los conceptos aluden de manera directa o sugestivamente a Ia aprehensión de Ia vida en un contexto de culturización — socialización, donde Ia cultura es aprendida con su mundo simbólico y que es identitaria, proveyendo dispositivos para que los seres humanos socialicen patrones de conducta, formas de pensamiento, de sentir y de comunicarse en el seno de los grupos humanos o sociedades tradicionales y complejas; una dinámica social que crea consecuentemente sistemas de códigos de comunicaciones y de relaciones, que varían según los marcos históricos geopolíticos y culturales.
En esta línea se entiende que el arte es parte activa y viva de la cultura y acercándonos, a nuestras sociedades globalizadas surge la pregunta: se produce ”Arte para qué y para quién?, un tema que motiva a incursionar en el análisis y la reflexión estética, combinado con categorías históricas, sociológicas y antropológicas, que permiten de alguna manera, contribuir a una mejor aproximación interpretativa sobre el ejercicio y la práctica de las artes visuales  y de todos aquellos elementos mágicos, nacidos y transformados en nuestros nichos culturales; de cómo estos valores se han fortalecido, son perpetuado y son resistencia en las sociedades.
En la historia pasada y del presente se revelan consecuentemente procesos como la transculturación y aculturación, donde incurren flujos y reflujos de incidencias hegemónicas y de resistencia, de patrones y pautas socio-culturales y de una ética que, paulatinamente, modela conceptualmente el arte y el universo de la cultura
Para aproximarnos un tanto al arte, Según G. Lukács  “es pues, una de las formas por las cuales el mundo, la realidad se descubre al hombre... y al mismo tiempo, lo que explica la supervivencia de la verdadera obra artística, es su capacidad de reflejar la realidad, la fuerza y profundidad con que se capta la esencia de lo real[2]. El  diccionario filosófico lo define como:”forma específica de la conciencia social y de la actividad humana consistente en un reflejo de la realidad a través de imágenes estéticas; constituye una de los procedimientos más importantes de la aprehensión estética del mundo”[3].
 Leonardo Da Vinci, decía “forma de reflejo y conocimiento de la realidad. Esto, nos afirma que es una expresión, un producto sensible de comunicación en el mundo de las relaciones humanas y de producción, es praxis en las distintas sociedades y culturas, periodos y modos de producción. Entonces, el arte es importante en el desarrollo de la cultura, es parte de sus componentes tangibles, que se derivan activamente de la superestructura, es activo en la categoría de la conciencia, tanto del sujeto social como colectivamente.
­¿Arte, para qué y para quiénes?
La práctica y el ejercicio del arte en los actuales tiempos de la posmodernidad o del nuevo coloniaje político, cultural y estético, es mucho más complejo, pues es escabroso el camino en la difusión, la libertad de creación-su autonomía- y en la incidencia que este puede tener socialmente hablando,  pues, sigue manteniendo de alguna manera los mismos paradigmas, las estructuras y las relaciones que nacieron en las pasadas relaciones asimétricas, cuando nos imaginaron y construyeron como sociedad.
El arte puede tomar dos o varias posturas, las que pueden ser antagónicas y posiblemente irreconciliables, una contradicción dialéctica.

Primero, el arte al no intentar reflejar objetivamente la realidad, se queda instalado en la más radical subjetividad, dejando de ser un lenguaje no entendido o no interpretado por todos, o lleno de valores intrascendentes apegados al sistema imperante. Así como también, al perder la capacidad de abstraer la realidad y de no convertirse en un lenguaje poético, el arte perderá también toda significación como medio, instrumento u aporte de transformación a las conciencias del artista y con ello de la realidad de su comunidad. García Canclini, expresa: “La autonomía del campo artístico, basada en criterios estéticos fijados por artistas y críticos, es disminuida por las nuevas determinaciones que el arte sufre de un mercado en rápida expansión, donde son decisivas las fuerzas extra culturales”[4].
Por otra parte, en el escenario del arte se develan posturas estereotipadas, “arte por el arte”, producir las mismas imágenes a grandes escalas con contenidos que se convierten en clichés o bien en simples objetos decorativos y a veces niegan hasta deforma Ia identidad cultural. Entonces, los mensajes se quedan por un Iado, como producto a Ia reducida demanda de un pequeño sector, privilegiando el aspecto decorativo, evadiendo el compromiso social e histórico.
Existen otros factores paradigmáticos, propios de Ia interrelación y de Ia relación de las y los artistas tienen en su reducido entorno, donde despliegan sus obras, también está perentoriamente el abordaje y la perpetuidad falsa en Ia comunicación con los públicos receptores,  como es la falacia que: Ia gente común y corriente, -es decir Ia clase subordinada - que no tiene el poder económico de adquirir una obra, o aquella que no visita los "recintos cultos” del arte, es “ignorante” o que no sabe nada del arte, y lo peor de todo es que se le tipifica como inculta, o que no entienden lo “culto”, y “para qué trabajar para ellos?”, son algunas expresiones muy singulares por los trabajadores del arte. Un gravísimo error histórico, que a estas alturas, todavía se sigue acuñando.
Al no tomar posiciones coherentemente éticas y estéticas conscientes para apoyar Ia reflexión de las transformaciones y Ia convulsionada dinámica que el mundo atraviesa hoy en día en materia de la guerra versus Ia paz. Estas posturas, relaciones y expresiones estéticas, con tales componentes, se alejan de las premisas fundamentales que el arte tiene como cometido humano.

Segundo. Muy por el contrario, está el arte que nos entrega aspectos profundos de Ia condición humana, de Ia historia, de los anhelos, de Ia naturaleza, lo esencial de Ia realidad, a través de imágenes con códigos capaces de ser descodificados imaginativamente por los receptores, donde los mensajes estén llenos de un lenguaje poético de Ia vida, donde se funde lo formal y el contenido, adquiriendo un compromiso social independientemente de los mercados y de grupos, con el ánimo de postularse por ser socializante, que intenta propiciar un pensamiento crítico y reflexivo.
Un arte que es valioso de comunicación plena,  incidental en los procesos socio culturales, se convierte en instrumento sensibilizador y humanizante, puede ser voz con color, imágenes, líneas, manchas, testimoniales etc., de los tiempos y espacios que les tocó vivir a y los artistas.
Además, con ello se puede alcanzar a provocar Ia reflexión, a Ia experiencia emotiva, influir sobre las demás, en alguna medida contribuir, cualitativamente a Ia transformación de Ia realidad y del ser humano, puede llegar a ser un medio de acompañamiento a los anhelos, a las gestas, al rescate y la preservación de la memoria histórica de los grupos y sociedades,  lo cual es signo de  liberación y enriquecedor de Ia realidad e historia.

En el bicentenario y en la nueva era, el muralismo se postula como expresión alternativa a favor de los pueblos.
Una gran cortina de humo se ha expandido este año con la celebración del Bicentenario, ocultando los problemas más sentidos que afectan el desarrollo y la vida digna de los pueblos, casi todos los gobiernos de América Latina se están gastando millones de dólares en celebrar irreflexivamente y sin análisis de una historia del pasado oscuro, y de la historia del presente, y sobre todo sin una proyección de futuro que dignifique a nuestros pueblos que viven en una escalada de pobreza.
Muchos hechos históricos siguen siendo invisibilizados e impunes, nuestros pueblos étnicos, y los sectores populares, siguen sufriendo la marginación y el atropello, la migración como una pandemia crónica, y la historia sigue siendo oficial y lineal.
Frente a este fenómeno de la globalización del bicentenario, el muralismo o arte público, tiene el desafío de incidir para provocar la reflexión, redescubrir y expandir todas las grandes posibilidades que tiene el signo estético visual y resemantizárlo para la recreación iconográfica de la realidad, de buscar los vacíos que tiene el arte en el marco de la producción de los mensajes y en la promoción y difusión,
 Vinculado por supuesto no solo a reducidos grupos, sino también a las grandes poblaciones donde se pueda propiciar un diálogo más abierto y humano con todos los sectores posibles. Para obtener a través de este diálogo una dinámica profunda con el entorno y los hechos socio culturales.
El arte público, es un instrumento que gradualmente va tomando más espacios para abonar a fortalecer la categoría de la conciencia social, que con sus signos o imágenes estéticas refleja la cosmovisión de la sociedad con un carácter activo, infinitamente creador e inagotable, que reclama nuevas formas de aprehensión de Ia realidad para su transformación, lo que representa consecuentemente un instrumento educativo y nos permite reafirmarnos y reafirmar a los seres humanos en su tiempo histórico.
El arte público o muralismo junto con las comunidades, nos entrega aspectos profundos de la condición humana, de la historia, de la naturaleza, lo esencial de la realidad, a través de imágenes con códigos capaces de ser descodificados imaginativamente por los receptores y sus creadores, donde los mensajes están llenos de un lenguaje poético de la vida, donde se funde lo formal y el contenido, adquiriendo un compromiso social independientemente de los mercados, las modas, la manipulación de la libertad de creación y de la instituciones políticas.
Intenta  provocar la experiencia emotiva, influir sobre los demás, es decir la “otredad” contribuir en alguna medida cualitativamente a la transformación de la realidad y del ser humano, es un medio de acompañamiento a los anhelos, a las gestas, al rescate, la preservación y promoción de la memoria histórica pasada y presente de los grupos y sociedades, lo cual es signo de  liberación y enriquecedor de Ia realidad  y de la memoria histórica.

A manera de Conclusión.
Sabemos que tenemos un panorama crucial y caótico frente al nuevo orden mundial, el arte no se escapa a Ia globalización o Ia mundialización, también, hasta cierto punto sabemos cuáles son las posturas y las acciones de las y los artistas con su obra. Así como también conocemos que en las plataformas políticas de los gobiernos centrales y municipales, independiente del color de Ia bandera política, el arte y la cultura, son los grandes ausentes.  Un rubro que no califica para sus intereses pragmáticos y políticos, además,  de reflejar una gran insensibilidad hacia el arte, hay una incapacidad, ignorancia y voluntad política de propiciar verdaderos procesos socio culturales, de estimulación a Ia producción, promoción y difusión, para que el arte sea un pleno protagonismo incidental en Ia población: y si existen, estos son meros remedos, parches maquillados e insuficientes, que son usados a conveniencia durante los procesos electorales, o bien para satisfacer cierto ego político, como es el caso turístico.
No se pretende delimitar unilateralmente una sola lógica de Ia producción para qué y para quién?. Ni mucho menos que el arte sea una totalidad realista o naturalista, mucho menos uniforme, vertical u horizontal en los contenidos, o que esté enmarcado bajo Ia misma forma interpretativa e ideológica, ni muchos menos que los mensajes sean de manera unilateral, ni tampoco limitar sus radios de acción o condicionar o manipular la libertad de creación. Sino que se trata de provocar Ia reflexión para redescubrir y expandir todas las grandes posibilidades que tiene el arte, de resemantizárlo con su signo para Ia recreación de Ia realidad, vinculado por supuesto no solo a reducidos grupos, sino también a las grandes poblaciones donde se pueda propiciar un diálogo más abierto y humano con todos los sectores posibles, para obtener a través de este diálogo una dinámica profunda en el proceso de retroalimentación, tan necesaria para el ejercicio del arte.
Por lo tanto, esta conversación tiene ese espíritu de reflexionar sobre Ia sensibilización y lo inherente que el arte plástico tiene de ser humanizante, de rebasar el ámbito del creador, de Ia historia, de lo ideológico y de su geografía, de incidir profusamente en el aspecto humano, en cómo poder recrear y reflexionar sobre nuestro mundo caótico, sobré nuestra historia pasada y de presente, con miras al futuro y en cómo religarnos con nuestra sociedad. .
Reitero que en esencia el arte debe ser un diálogo abierto con el tiempo, el espacio y su sociedad, se debe a Ia condición humana, debe ser un puente entre autor- obra con los seres humanos, debemos  buscar esa autonomía relativa y Ia libertad estética que gradualmente se pierde, para no reducirla sólo a los ingredientes ideológicos, ni del mercado, pues el arte es más que esto, y puede ser contradictorio o apologético, puede ser narrativo, épico o lírico, en fin, es parte de su carácter dialéctico en el marco de las relaciones comunicacionales. Es un instrumento de Ia categoría de Ia conciencia social, que con sus signos o imágenes estéticas refleja Ia cosmovisión de Ia sociedad, pero ojo, este reflejo estético no es pasivo, sino que es activo, infinitamente creador e inagotable, que reclama nuevas formas de aprehensión de Ia realidad para su transformación, lo que representa consecuentemente un instrumento educativo y permite reafirmar a los seres humanos en su tiempo histórico.
 Canclini, plantea: “el discurso estético ha dejado de ser Ia representación del proceso creador para convertirse en un recurso complementario destinado a “garantizar” Ia verosimilitud de Ia experiencia artística en el momento del consumo”[5]. Entonces aunemos a Ia reflexión para enfrentar racionalmente y asumir una responsabilidad más seria de cara a los embates, anexado por supuesto, a esa capacidad humana, que se revela en el pensamiento, en Ia abstracción y recreación de nuestro mundo incoherente, y procurar procesarla con ricos marcos en símbolos significativos, o al menos recrearlos para apoyar a Ia reflexión plástica.
Y sobre todo, lo que nos compromete mayúsculamente con Ia responsabilidad histórica que tenemos, de recrear semánticamente y revalorizar e interpretar los cambios mundiales y simbológicos, para darle un corpus y un espíritu más significativo al arte, a la cultura y a nuestras sociedades.

Bibliografía consultada.
I Hauser, Arnold. “Historia Social do Ia Literatura y el Arte”
Tomo I (de 3) Editorial Labor, 18 edición, Barcelona 1983.
2 Jhanijicolau, Nicos. “Historia y Lucha do Clases” Editorial
Proceso, Moscú. 1987.
3 Damian, Bayôn. “América Latina en sus artes” UNESCO,
Sexta edición 1987.
4 Vásquez, Adolfo Sánchez. “En Torno a las Ideas
Estéticas de Marx y los Problemas de una Estética
Marxista”, Editorial Era, México 1979.
5 Barfields, Thomas, “Diccionario de Antropología” Siglo
Veintiuno editores, Primera edición en español. México
2000.
6 Canclini, Néstor García, “Culturas Hibridas’ Paidos,
Argentina 2001.
7 Diccionario Marxista de filosofía” Ediciones de Ia cultura popular.
8 Hope Ponce, Margarita Elena y Mora, Guiarte
David, “Diccionario de antropología en la ENAH” México
2000




[1] Hope Ponce, Margarita Elena, Mora, Guiarte David. “Diccionario de antropología en Ia ENAH”, Tesis. México, 2000

[2] Sánchez, Vázquez, Adolfo. “ Sobre las ideas estéticas de Marx”,
Imprenta Madero, México 1979.

[3] Rosental M. M. , ludin P. F.  “Diccionario filosófico”

[4] Canclini, Néstor García, “Culturas Hibridas “, Paidos, Argentina 2001.

[5] Canclini, Néstor García, “Culturas Hibridas “, Paidos, Argentina 2001.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Acercándonos a la noción de la memoria histórica



Mural realizado por el colectivo ASTAC, dirección Isaías Mata 2008

Explorar la memoria histórica es un hecho necesario para reconocer y entender los elementos y valores identitarios que se han venido produciendo y desarrollándose como expresiones auténticas, nacidas a partir de las necesidades históricas y coyunturales. Es reconstruir y reconocer el conjunto de valores tangibles e intangibles producidos y empoderados a través del proceso de socialización y culturización, producto determinado por los hechos, acontecimientos, sucesos, hitos, creencias, tradiciones, lenguaje, música, arte  edificaciones, entre otras; rasgos que guardan una profunda relación, interacción y niveles de significaciones y simbolización con la población hacedora de cultura.
Un fenómeno socio cultural que por su naturaleza los seres humanos construyen, producen y modifican su entorno a favor de sus satisfacciones en el entramado de la comunicación y de las relaciones  sociales.
En esta vía, el sentido de territorialidad da el sentido de pertenencia, constituye un componente revelador en las identidades de los pueblos, es más que el entorno físico, es la dimensión socio espacial donde se convive, se comparte, se crean y recrean las producciones de la  narrativa socio cultural, donde se hace el ejercicio y la compilación de los inventarios culturales. Es el nicho de los actores, vinculados recíprocamente con sentido y significación con su hábitat, dándole el rostro identitario muy particular a su historia y a la cultura de un pueblo o nación.
Revisar la memoria histórica, representa estudiar, y más que recordar, es rescatar reflexivamente las situaciones, momentos y producciones propias que se han producidos en la historia pasada y presente, que representa el ideario. Desde luego que significa reconocer los distintos procesos y hecho producido como políticos, militares, sociales, religiosos, convulsiones sociales, económicas, artísticos, hazañas, leyendas, tradiciones, mitos, ritos, creencias, sitios arqueológicos e históricos, monumentos, sitios importantes y personajes significativos que han aportado al proceso socio cultural, o han sido parte de la historia pasada y reciente.  
Referirse a la memoria histórica, también, comprende hacer un esfuerzo consciente de reconstruir los hechos y procesos invisibilizados u ocultados intencionalmente bajo pretexto del mito patriótico o nacionalista de la cultura dominante que, crea estereotipos o verdades encubiertas o falsas, como es el caso de algunos mitos que dan origen a creencias infundadas. Ejemplo de ello, son las gestas de los indígenas,  José Gabriel Condorcanqui Castro, llamado Túpac Amaru, (Perú), Anastasio Aquino (El Salvador)  o de los levantamientos afroamericanos, o de las gestas independentistas, entre otras, que han sido deliberadamente manipuladas en la historia, proveyendo una infidelidad anacrónica y distorsionada de los hechos más importantes de la gestas genuinas de la histórica. Estos son mecanismos eficientes, manipulados históricamente por la cultura dominante que hace acopio de fórmulas de beneficio para el mantenimiento de una memoria que le da rédito político y nacionalista a la cultura oficial.
En este proceso, no se puede omitir el proceso de la transculturidad, un valor constante e innegable que yace en el tejido vivo de la cultura. Si  bien es cierto que, este proceso, está presente en el pliego de la sociedad, dando un resultado híbrido o sincrético de la cultura, pero en muchos casos, este es un valor que atropella las soberanías e identidades de los pueblos y naciones con menor capacidad política y económica.
Un ejemplo de estos mitos de origen y de la transculturidad con enfoque nacionalista y que yace en el ideario de la cultura salvadoreña, es el Indio Atlacatl, creado con la idea de tener un héroe, un soberano (del Señorío de Cuzcatlán) precolombino ficticio, primero porque nuestros pueblos originarios no usaban  penacho al estilo de las etnias norteamericanas, y segundo, porque nunca existió tal personaje. Otro mito, (en El Salvador) es el levantamiento campesino-indígena de 1932, en el occidente del país, liderado por Farabundo Martí y otros; el gobierno del entonces (General Maximiliano Hernández Martínez) realizó un etnocidio de más de 30 mil en 3 días, tipificándose y justificándose tal hecho, por ser el “comunismo” el responsable y que se debía defender la soberanía del país contra tal ataque; de manera que cualquier hecho reivindicativo se le tipifica con el mito del “comunismo”. Este mito, aún en este milenio subsiste como “verdad” en la memoria de una gran parte de la población de El Salvador. Este fenómeno-mito, es ampliamente reproducido y aplicado en muchos pueblos y etnias latinoamericanas, con las particularidades del caso.
Además, de las Ciencias Sociales, ha hecho grandes y excelentes  esfuerzos por la investigación con el espíritu de la reconstrucción y rescate de la memoria histórica; la literatura y la poesía, son géneros que han hecho un esfuerzo sobresaliente por escudriñar, redescubrir creativa y analíticamente, el rescate de la memoria histórica, -con los sobresaltos de la censura- un legado importante que permite comprender las distintas manifestaciones y expresiones que son y siguen siendo parte de un colectivo que atesora y sustenta valores de las mejores construcciones y producciones de la cultura histórica.   
El teatro, la danza y la música son otros géneros estéticos, que han aportado y puesto en el escenario sus propuestas por el rescate de la memoria histórica, partiendo del hecho histórico o bien como parte de la aprehensión y reflejo de la realidad, inyectándole la capacidad creativa y recreativa de los artista. Igualmente las artes plásticas, particularmente el arte público o muralismo, que desde el nacimiento del muralismo mexicano, ha enfilado su potencial creativo a favor de la historia, de una narrativa visual, por rescatar el folclor, las luchas, o acompañar las gestas y anhelos de los pueblos y sus identidades. Asimismo, la pintura de caballete, ha hecho lo suyo, con menor frecuencia. La fotografía es  muy significativa, por tener la capacidad de captar los momentos genuinos in situ, revela parte de la cosmovisión desde lo más sencillos desde el punto de vista tangible, hasta los más complicados donde aparece el drama humano.
Es así, que el arte, sobre todo el visual y la literatura, pueden constituir base o instrumento importante para la revisión y rescate de la memoria histórica, el visual puede contribuir para el estudio de la antropología visual, a la etnografía, o para la historia y arqueología entre otras ciencias sociales.
De manera que la revisión de la memoria es un compromiso y responsabilidad histórica, una deuda importante que necesita ponerse muchas etapas en claro; y tratándose de ser analítico, puede entenderse como dos formas o dos grandes bloques de valores de identidad, una falsa, estereotipada y manipulada como parte de la cultura oficial y la otra como sustento empoderado en la memoria de los sectores populares y transmitidos de generación en generación.
Entonces, constituye no solo recordar la historia y darse de pecho al estilo nacionalista o patriótico, y asumir realidades sin reflexión, sino que es un esfuerzo investigativo, a favor del rescate, orientado a desmitificar estereotipos o falacias, es avanzar por visibilizar los marcos de la verdad y la justicia; así como establecer y aclarar hechos de lesa humanidad, esclarecer los procesos de la impunidad  en relación a la violación a los Derechos Humanos a través de la historia. Es hacer presente la historia total sin resquicios ni ataduras, es revelar las verdades que guardan el cúmulo de las expresiones más genuinas y significativas de nuestros idearios colectivos, es reafirmar y reivindicarnos en la historia.
Isaías Mata

miércoles, 2 de marzo de 2011

Las artes plásticas y su colectividad

Las artes plásticas y su visión colectiva.
Son pocos los esfuerzos de construir iniciativas que fortalezcan un desarrollo que propicie un proceso en las artes plásticas con propuestas estéticas que tengan incidencia, no solo en la aprehensión técnica y teórica para el artista, sino en el establecimiento y ligazón con la sociedad en general, que incluya por supuesto, su caudal creativo al interior del país.
Fundamentalmente, se siguen casi a perpetuidad aquellos paradigmas que en nada contribuyen a  afianzar un marco fraterno de compañerismo solidario, crecimiento colectivo a favor de la individualidad y del mismo arte. Prima y se arrastran valores que son los cánones innegociables, como dictados inamovibles como la deslealtad, el anti pluralismo, el egoísmo, la envidia, las poses, la individualidad sobre lo colectivo (posiblemente esto sea un reflejo de nuestra sociedad). Además, el falso afán de perfilarse en el campo del glamur y del cosmopolitismo; hasta se vislumbran actitudes hedonistas, es decir la satisfacción del ”yo por el yo”; igualmente, el deseo de  transitar  en el mercado mercantilista donde la obra de arte, en la mayoría de veces, enajena, hace perder la visión regional hacia lo universal y supedita o mediatiza  la liberta de creación de los artistas.
Esto se convierte en un campo infértil en el proceso y desarrollo de las artes plásticas, y por ende de los trabajadores de la plástica. Los elementos ético – estético y la autocrítica, deberían ser componentes fundamentales en los creadores para intercambiar y reconocer al otro, su rol y función tanto del arte como aporte y conocimiento de y a su sociedad e historia. Al no estar consciente o no reconocer los anti valores que empujan a perpetuar dichos parámetros, seguirá siendo un escenario donde se evidencian las posturas infecundas y prevalezca la individualidad  sobre la otredad.
Mas sin embargó, como necesidad imperativa del ser humano de ser gregario,  y en este caso particular de las artes plásticas y de otras, bajo las sombrillas paradigmáticas, se crean pequeñas estructuras colectivas, grupos o gremios, ya sean estas por niveles de generaciones, ideológicas, estéticas, u otras; intereses comunes o afines que de alguna manera posibilitan el reencuentro, el intercambio de experiencias, conocimiento y con cierta propuesta estética para su entorno. Estos hechos, son importantes como parte de un ejercicio democrático y creativo, sin omitir que, esto fortalece momentáneamente el crecimiento de sus miembros.
Pero, este fenómeno colectivo, sigue teniendo los mismos componentes o patrones anteriormente señalados. La individualidad grupal, es individual,  no comparten las experiencias, poco o nulo es el intercambio con otros grupos, no se mira a la sociedad en su globalidad, se proyectan ser parte de la moda del mercado y prefieren el universalismo; una idiosincrasia que no permite la incidencia y el estudio o la abstracción del fenómeno del arte, no llega a cumplir el goce estético a la sociedad y  con ella su retroalimentación.
No quiero exceptuar, que todo nacimiento de los colectivos o grupos de creadores, es un enorme esfuerzo, una iniciativa plausible en contra de la hostilidad, son desafíos que surgen de sus propios desafíos, que si fuesen críticos, autocríticos y se intentará hacer el ejercicio de revisar los paradigmas e  historia,  se generarían nuevas propuestas del perfil y revalorar la función de los creadores, serían estas otras  causas de lucha derivadas de la reflexión, podrían ser esfuerzos incluyentes que potenciarían los espacios afincados a las necesidades de los creadores, del arte y en correspondencia con la sociedad.
Entonces, es ineludible la toma de conciencia de los creadores, de sus necesidades e intereses, con su entorno, con su grupo  gremio y con la colectividad, -que es la que demanda silenciosamente- para afinar y remozar mejor la recreación del entorno, de descifrar creativamente los temas, los anhelos, los sueños, las fantasías y hasta las pesadillas individuales y de su tejido social.
Desde luego que hay intentos y grupos que se han consolidado (estos son exiguos en nuestro continente), tomando la preferencia y opción de desbordar sus creaciones en base a la reflexión, al estudio de su tiempo y de su sociedad,  sin importar la tendencia o estilo artístico, grupos que se han concretado a partir de una misma necesidad, interés y foco; estableciendo una relación franca y reciproca entre lo individual y lo colectivo; buscan y defienden sus posiciones teóricas y prácticas y miran a la sociedad como fuente inagotable de motivación para la creación - recreación y los depositarios de sus expresiones estéticas.
Isaías Mata
2 de marzo 2011